Él se llama Arturo

No es sólo sexo. Sí, eso va bien, lo pasamos genial en la cama y cuando nos abrazamos después. Ese momento me gusta, nos gusta.

Pero él no sólo me valora por eso. Valora quién soy en cada momento.

Vale, quizá valore que le haya aconsejado una inversión que le ha hecho ganar mucho dinero, eso también, pero confió en lo que le dije. Quizá valore el giro en la estrategia de comunicación de su empresa que le sugerí y con la que ha multiplicado por mucho su presencia online. Y las comidas de negocios a las que le he acompañado en calidad de asesora. Eso también.

Pero me gusta porque también valora que cuando salimos de viaje, necesite unos momentos de silencio y soledad mirando al mar. Que cuando despierto, necesito una ducha antes que un abrazo. Que me gusta tener toda su atención. Y que le pregunto siempre, llena de curiosidad, sin apenas filtros.

Hoy me dice que me quiere sólo para él, que no quiere compartirme. ¿Cómo se supone que se enfoca esto?

Creí que nuestros roles estaban claros y que no entraríamos en este tipo de controversias. Él es el cliente, yo soy su escort, su chica de compañía, prostituta (no sé, pon la palabra tú). ¿En qué momento han cambiado las reglas?

Él es maravilloso.

Yo, tengo demasiadas dudas.Imagen

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