Si tiene suerte y si me encuentra, quizá pueda contratarme

Hay pocas cosas insustanciales en el mundo que me cabreen, una de ellas es tener que salir antes de tiempo del gimnasio. Sólo eso me sirve para llevar el morro torcido durante varias horas, sin que nadie lo comprenda.

Mi morro torcido y yo, llegamos a una joyería en busca de una pulsera de las de decir “ohquecosamásbonita” para una amiga, que había tenido la lúcida idea de celebrar su cumpleaños esa misma noche, sin dejarme disfrutar de mi, recién descubierta, clase de Bikram Yoga.

Me recreé bastante mirando el expositor, buscando la pulsera perfecta para una chica in, con matices out y aspiraciones top, como mi amiga Esther.

El encargado de la tienda no me quitaba ojo de encima, eso sirvió para que se me olvidara mi mosqueo y entrase en modo seducción. Por entretenerme, por probar y sobre todo por el ¿por qué no? de toda la vida.

Le miré fijamente, sonreí, sonrió, se acercó, se ofreció a ayudarme (hasta aquí todo normal), me comentó no sé qué y fue entonces cuando le pillé (porque fue una pillada en toda regla) mirándome el escote, más bien, metiéndose dentro de mi escote.

Directamente le pregunté  ¿te gusta? y asintió bastante sorprendido. En ese momento solté mi órdago: Pues por trescientos euros, puedes disfrutarlos.

Ya, ya lo sé, qué atrevida, qué desvergonzada y qué puta. Todo lo que queráis, pero me dio mucho morbo la situación.

Él se quedó aturdido unos segundos pero pareció gustarle el planteamiento. Me escribió su número en una tarjeta y me pidió que le llamase al día siguiente.

Así lo hice y esa misma tarde preparamos nuestro encuentro.

Y así es como, queridos amiguitos, la vida a veces nos da la oportunidad de ser un poco frescas desembocando en una tarde de morbo, sexo y risas. Con lo que nos gustan esas tardes.

A todo ésto, feliz regreso de vacaciones.

martadelago3

3 Replies to “Si tiene suerte y si me encuentra, quizá pueda contratarme”

  1. Buenísimo el post, en tu linea habitual.
    Doy por hecho que la situación es real y siendo así, debió ser una situación de lo más morbosa y destornillante. Digna de una comedia americana de éxito, vamos que me imagino a la Jennifer Anniston de turno diciéndole eso al joyero……..y el hombre sin saber que contestar.
    Pues yo por 300 euros, hubiera caído en una tentación tan sujerente y “apetitosa” 🙂
    Feliz regreso Marta

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