Cuando una escort echa de menos

Las escorts no estamos hechas de otra pasta. No voy a decir lo típico de que cuando nos pinchan sangramos, aunque bueno, ya lo he dicho. A lo que me refiero es que cuando conoces a un cliente, de esos que son tan normales, que pasan desapercibidos para los ojos de la calle, pero que a la vez son tan especiales, que mueven todos los hilos a su alcance para buscar tu sorpresa.

Un hombre con una vida tan apacible, que sus hijos y los amigos de estos, le consideran un coñazo, pero que a ti te hace reír como pocas personas.

Esa persona que evita el conflicto en su cotidianidad  y que a ti es capaz de sacarte de quicio rebatiendo con argumentos de peso tus opiniones más arraigadas.

Un hombre que dice que es normalito en el sexo, pero que contigo experimenta y te hace sentir placer extremo.

Un cliente, que sin saber muy bien cómo, ha pasado a formar parte de tu vida, de tus pensamientos, de tus confidencias.

Ese cliente, por quien te preocupas y a quién tienes en cuenta.

Ese cliente al que el verano le hace guardar silencio. Por su vida, por su responsabilidad, porque yo qué se.

Confienso que no me gustan los espacios en blanco. Porque no, no estamos hechas de otra pasta y hoy me puede la nostalgia.

martadelago4

 

2 Replies to “Cuando una escort echa de menos”

  1. Es normal lo que cuentas. Sobre todo somos humanos, y esos sentimientos son muy comunes. La vida es un sumatorio de sentimientos y emociones y lo describes muy bien.

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