El día que le perdí

A veces tengo la sensación de no cuidar demasiado a las personas que merecen la pena. En mi vida privada, también me persigue esa especie de sentimiento de “culpabilidad” por no llegar a lo que se espera de mí. Toda una encrucijada mental.

Él era muy generoso conmigo. Quedábamos a cenar, hablábamos mucho, nos reíamos, siempre me sorprendía con detalles, siempre acertaba con todo.

La relación se fue haciendo cada vez más continuada, hablábamos por teléfono, viajaba mucho y hacía malabares para estar en Madrid con frecuencia para tener nuestra cita.

Él se enamoró (o algo parecido) y yo… yo no me sentía con la misma libertad para publicar en el blog. Sabía que me leía y tenía la sensación de que podía hacerle daño si comentaba sobre alguna experiencia con otro amante. Intenté cuidar eso, aunque sentía que estaba dejando de ser yo y que, si seguía así, este blog dejaría de tener sentido.

El agobio estaba acabando conmigo, no quería decepcionarle pero necesitaba seguir siendo libre en todo lo que hacía, decía o escribía.

Quedamos una vez más, creo que durante la cena entendimos que esa sería nuestra última vez. La situación se me estaba empezando a ir de las manos,  no sabía muy bien cómo comportarme y soy una pésima actriz. No comentamos nada sobre el tema.

Al día siguiente me escribió con normalidad y nunca respondí. No hizo falta más. Él es sensible e inteligente. No hubo más contacto.

Me pregunto cómo le irán las cosas y me da pena, realmente me da mucha pena, haber perdido a una persona como él. Me habría encantado gestionar mejor la situación, pero tengo que reconocer que no supe hacerlo.

Ojalá algún día se puedan reconducir las cosas y ojalá no me vuelva a pasar con nadie más. Ojalá.

mujer-y-rosa

 

3 Replies to “El día que le perdí”

  1. Estimada Marta de Lago
    Las relaciones humanas son complicadas, muy complicadas.
    Si me lo permites, te recomiendo una peli francesa del año 1999 “Una relación privada” con el actor catalán Sergi López y la actriz francesa Nathalie Baye.
    Los sentimientos de las personas son múltiples y a veces contradictorios. Amor y miedo a veces van cogidos de la mano que los une.
    Con cariño, tu fiel seguidor virtual, Manel.

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