Agua y azúcar, un negocio

¿Cómo te  quedas cuando vas al médico por un dolor en la espalda y te empieza a preguntar cosas de tu pasado y sin que tú respondas nada se empieza a tocar los dedos y va tomando notas? Pues algo así es la Kinesiología, aunque yo lo explico bastante mal.

Hice caso a mi amiga Cristina. Aún no sé muy bien por qué sigue formando parte del comité de Sabias a las que le consulto absolutamente todo, antes de tomar una decisión, supongo que será porque siempre me ha parecido un alma mucho más elevada que la mía. Es su rol, no vamos a quitarle el mérito. El caso es que en lugar de ir a un traumatólogo, como habríamos hecho muchos, decidí pagar un dineral para ir a ver a su Homeópata, que a la vez es Kinesiólogo y tiene un montón de títulos más en formación no reglada. Da mucha tranquilidad, sí.

Salí de allí con la información de que mi dolor de espalda se produce porque de pequeña, mis padres no me apoyaron en mi sueño de ser cantante y eso me ha producido mucha presión en la zona de la espalda. ¿Qué?, ¿cómo te quedas?. Me fui de la consulta con unas pastillitas sublinguales compuestas principalmente de azúcar y agua (lo que viene siendo un mejunje homeopático), por un módico precio de varios euros y con la convicción de que si quiero volver a tener la espalda óptima debo perdonar a mis padres por no permitirme ser Jennifer López.

Ya os contaré, pero pintan oros, ¿eh?.

homeopatia-scattergories

One Reply to “Agua y azúcar, un negocio”

  1. Y habiendo pensado que todo era corregible saltándose la medicina tradicional, hizo de todo, incluso asistir a clases particulares de yoga.

    Su profesor se empeñaba en decirle que ese dolor en esa zona de la espalda, era causa del estrés que le tensaba aquel lugar.

    Un año después, viendo que ni los esfuerzos del profesor de yoga ayudando a descontraer esos músculos funcionaba, decidió, por fin, ir a la medicina tradicional.

    Varias pruebas y un TAC después, concluyó, ese traumatólogo, que no era estrés, eran un par de discos rotos en la columna y que “gracias” al esfuerzo ya uno había cedido a una hernia discal que le trasmitía todo el dolor incluso a las piernas…

    En fin, a veces, la medicina tradicional sí tiene razón.

    Cuídate y suerte con el azúcar, ya nos contarás. Me tienes en ascuas…

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