Una cita con una escort

Tengo la sensación de que a veces me falta libertad, al menos, en casi todo. ¿A ti no te pasa?

Esta semana me han sucedido un par de cosas en mi “trabajo A” y en mi vida privada en las que me hubiera encantado permitirme perder la compostura. No he sido capaz. No es lo que se espera de mí.

Me falta la libertad que quita el ser adulto y querer llevar una vida ordenada, dando siempre la mejor imagen de una misma que una misma es capaz de dar.

Pero, llamadme idealista, esa libertad la recupero cuando tengo una cita con un amante. Ahí, no sólo no es necesario perder la compostura, porque todo suele ser perfecto, una veces más que otras, tampoco nos volvamos locos, pero en general, lo es. Me libero y veo que él, mi amante, también lo hace. Nos encontramos desde la libertad de habernos elegido para tener esa cita, nos escondemos porque en nuestra vida, nadie entendería nuestro secreto y nos desnudamos, a veces por dentro más que por fuera.

En definitiva, lo que sucede, es que este secreto que comparto contigo, esta vida oculta, me ayuda a equilibrar mi otra vida. Aquí soy libre, en la otra, una chica decente.

Imagino, que cuando un hombre tiene una cita con una escort, debe sucederle algo parecido. O quizá no. A saber. Pero, y creo que ya lo he dicho en alguna otra ocasión, es una experiencia que hay que vivír, al menos, una vez.

Feliz lunes!

cita con una escort

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