Cita en el metro

En el metro, te cruzas con una mirada. Yo he estado aquí antes y si no, quiero quedarme a vivir en ella.

Soy tímida y más en el metro, bajo la luz más desfavorecedora que existe y dentro de un lugar donde nadie quiere estar. No, allí ningún pasajero desea permanecer más de lo necesario y por eso (bueno, por la luz también) todos nos volvemos feos. Incluso tú y yo.

Sus ojos no paraban de repasarme de arriba a abajo y yo me escondí bajo la novela de 637 páginas que me estoy leyendo por compromiso con el autor. Él era atractivo, entre 40 y 45 (le calculé) y cara de buen tipo, que eso fue lo que más me gustó.

Se acerca.

Ay! Dios!.

De pronto un torrente de ideas sobre cómo ese hombre iniciaría una conversación conmigo. De entrada, me parece un valiente y eso me gusta. No es fácil jugársela hablando con una mujer que no conoces (por muy sugerente que sea su escote, como era el caso).

– ¿Te gusta el libro?- Me dice finalmente.

Olé, torero! buen comienzo!

–  Me tiene bastante enganchada. – Venga Marta, aquí metemos algún giro a ver cómo reacciona.- Además como soy la persona más OBSESIVA que conozco, no soy capaz de soltarlo.

Me ríe la gracia y añade:

– ¿Sabes?, (nombre del autor) es mi hermano.

– ¿Lo dices en serio?, yo lo conozco!.

– No, realmente no lo es. Sólo intentaba impresionarte.

Me descoloca. Lo nota. Llega mi parada. Me pregunto si me pedirá el teléfono o me dará el suyo. En esta Semana Santa he sido más Santa de lo que me habría gustado y muero por una cita con final feliz. Ya me entendéis…

– Me encantaría seguir hablando contigo pero me bajo aquí.

– ¿Te encantaría?, ¿ tomarías un café con un desconocido?.

Tomamos ese café, al que llamaremos Gin Tonic. Lo que sucedió después, quizá sea menos relevante. Sólo que, me doy cuenta, que en cualquier momento, cuando menos lo esperas, la vida llega y te da un regalo. Hay que estar muy pendiente, eso sí, pero dejarlos pasar, es de idiotas.

A ver qué regalo te espera hoy.

Feliz lunes!

martametro

2 Replies to “Cita en el metro”

  1. Me ha encantado ha historia, y entiendo que al final os liásteis no ??. Es lo que una amiga siempre dice: “Soplos de aire fresco…..”
    Por cierto, mi historia favorita tuya sigue siendo la del vendedor de joyería al que pillaste in fraganti mirándote el escote, y tu, ni corta ni perezosa, le soltaste: “Te gustan, pues por 300 euros pueden ser tuyas…”

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