Quedar con la mujer de un amante

– Marta, ¿qué te parecería quedar con mi mujer?.

Y lo decía en serio!  Casi me atraganto con el último trozo de boletus de la ración que habíamos pedido y tuve que beber más vino.

¿Con tu mujer?.

– Sí, ella es  muy atractiva. En alguna ocasión me ha contado que ha tenido tonteos con una amiga suya. Esas cosas me excitan mucho y pienso que si te conociera le encantarías.

Volví a beber vino. No entendía que todavía no hubiese dicho que no. A veces me sorprendo a mí misma. ¿Sería que realmente me parecía que podía ser divertido?. Sí, sin duda era eso. Y si algo me parece divertido, por muy descabellado que pueda parecer aquí contado, te garantizo que muy mal se tiene que dar para que la respuesta no sea un SÍ rotundo.

Ya en casa, preparé la estragia. Tenía que quedar con una mujer que no conocía, casada con uno de mis amantes. Ella no me podía relacionar con él bajo ningún concepto y además, tenía que seducirla. ¿Qué podía fallar?!

Estuve hablando con mi amante algunos días pidiéndole datos y buscando la manera de acercarme a ella sin parecerle una auténtica tarada y acabar con una orden de alejamiento, o algo así. Escribí toda la historia que iba a contarle, la razón (profesional, claro) por la que quería quedar con ella, el desarrollo de la idea y de mi personaje durante ese encuentro. ¿Que si me divertí? Imagínatelo.

Por muy atado que creía tenerlo, ella no me terminaba de poner fácil que quedásemos a comer un día. Mi amante, por otro lado, me comentaba sus impresiones sobre “esa chica que se había puesto en contacto con ella para (la razón que me inventé)”. Así que, con su ayuda, seguía insistiendo y limando los flecos que al parecer tener la historia.

Finalmente accedió a comer conmigo.

Ese día tenía la adrenalina por las nubes!!! Y ahí estaba yo, en uno de mis restaurantes favoritos, comiendo con la mujer de uno de mis amantes e intentando caerle muy bien para seducirla y cumplir su/nuestra fantasía.

La mujer era encantadora, muy atractiva, muy femenina, muy delicada, muy muy , en general. La conversación era fluída y nos caímos estupendamente. Yo la miraba, me tocaba el pelo, le tocaba la mano aprovechando cualquier risotada (vamos, puse en prácticatodo lo que se aprende en primero de ligoteo). Ella estaba receptiva y se lo estaba pasando bien.

Tanto mi amante como yo sabíamos que seducir a su mujer no era cosa de un día y así fue.

Hacen falta más comidas, más vivencias comunes y más complicidad para que dos mujeres heterosexuales se dejen llevar y se enrollen. Pero puede pasar, porque somos caprichosas y llega un punto en el que dices: “Pero ¿qué diablos?, vamos a ello!”

Me despedí de ella. Fue divertido y muy excitante. Al menos a mi amante y a mí nos ha servido para subir el nivel de confianza y seguir cumpliendo deseos morbosos. Veremos si finalmente me ligo a su mujer. Creo que si esto pasa, pocas fantasías más me quedan por cumplir en la vida.

Ya, ya sé que esto no es lo más ético del mundo. Pero nunca he dicho que mis valores no pendan de un hilo varias veces al día.

Continuará…

dos mujeres erotico

Marta Girlfriend Experience:

citaconmarta@gmail.com/ +34603200325

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