La noche se torció

A veces sucede que salgo con la intención de no volver sola a casa. Días en los que me apetece conocer a alguien y vivir una historia de pasión de una noche. O quizá de encontrarme con alguien que ya conozco y acabar follando.

Proyectar la imagen de lo que os acabo de contar no va conmigo, así que siempre lo disfrazo bajo un aspecto de mujer cuidada, elegante y con un matiz sexy.

Esa tarde me habían invitado a un acto de los que dan mucha pereza pero a los que hay que ir y por supuesto, en los que hay muchas posibilidades de que “pasen cosas” que faciliten tener la noche que esperaba.

¿El acto? Un auténtico coñazo, no defraudó.

Seguidamente había una cena. (Ey! ahí seguro que encuentro un chico interesante). En cuanto llegué al restaurante y vi el tipo de gente con la que tendría que pasar el resto de la noche, se me vino el mundo encima.

Tiré de Whatsapp. Un amigo al otro lado.

22:17 – Dime dónde andas y que me haces un hueco. POR FAVOR!

22:19- Estoy al lado de blablabla, en un sitio que se llama blablabla. VENTE!

La vida es bella.

Puse una excusa de las que todos ponemos cuando nos damos cuenta de que no tenemos por qué estar donde no nos apetece.

¡Taxi!

Tardé diez minutos en aparecer y ¡oh!, ¡sorpresa! ¡¡el plan era fantástico!! Chicos, chicas, gente de mi sector a los que aún no conocía, vino blanco, buen rollo, sitio tranquilo, mi amigo y todos coincidiendo en lo guapa que estaba. Por mí, todo correcto.

La noche se fue tiñendo de un tono extraño a medida que pasamos de los primeros vinos. Una chica haciendo el pino puente, un chico que doblaba la edad a una pelirroja que se sentaba en sus piernas, una chica  histriónica haciéndose notar y un chico diciéndome que si salíamos juntos me haría la mujer más feliz de la tierra. La escena era dantesca y yo aún no había cenado.

– Se están drogando, ¿verdad? -Pregunté a mi amigo.

+ Claramente.

– Qué asco…

Seguimos observando la imagen desde una distancia que nos hacía sentir en una realidad paralela. Nos miramos y sin decir nada supimos que era el momento de retirarse.

Al llegar a casa volví a abrir Whatsapp para escribir a mi amigo.

2:56 – Qué sabor tan poco dulce sin llegar a ser amargo.

2.57- Tenemos la piel muy fina. Descansa.

Me puse un camisón, guardé mis tacones y navegué entre el porno que ofrece la red. Finalmente mi noche tuvo pasión, aunque con una persona menos de las que esperaba.

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Si quieres vivir una Girlfriend Experience, escríbeme a citaconmarta@gmail.com

 

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