¿Jugamos a improvisar?

Hace unos meses hice un fin de semana de formación, de estos que te enseñan a quitarte tonterías de la cabeza (mientras te meten otras) para ser una profesional excelente y mejor persona. Era una formación de liderazgo, en este caso. Suelo hacer este tipo de formaciones una o dos veces al año, principalmente por vivir la experiencia del buen rollo que se genera con un grupo desconocidos. En ese caso, además había unas actividades de alto impacto que me parecían interesantes, una de ellas era glasswalking (sí, aquí donde me veis he caminado sobre cristales rotos) pero eso lo cuento otro día. Otra de las actividades era trabajar la improvisación y creo que esa ha sido la que mayor impacto ha tenido en mi vida.

Nuestro formador nos dijo: A diferencia de la vida real, en improvisación siempre hay que decir SÍ, porque diciendo SÍ empiezan a pasar cosas. El NO, detiene la posibilidad de vivir cualquier experiencia y se acaba el juego.

Evidentemente, en la vida no se puede decir SÍ a todo: “Oye, se que no nos conocemos de nada, pero ya que estamos aquí, en la cola de Doña Manolita para comprar lotería, ¿te importaría hacerme una felación?” No, claro, en la vida cotidiana nadie diría SÍ a esta propuesta. En el juego, se diría que sí y ya aparecería una situación imaginaria, improvisada, cómica…

 Pero ¿y si en la medida de lo posible introdujéramos esa premisa a la vida real?, es decir,  ¿qué pasaría si una vez realizado todo el protocolo de seguridad que nos hace estar tranquilos, dijéramos que sí a situaciones que con anterioridad habríamos dicho que no, por no salir de nuestra zona de confort?,  Pues a esto vengo jugando estos últimos meses y lo recomiendo encarecidamente.

 De esto surge, que viniera hablando con un posible amante con el que estaba concretando una primera cita. Me propuso un juego. Yo llegaría al hotel, pediría la llave de la habitación en recepción, ésta estaría dentro de un sobre, ese sobre además contendría lo acordado por la cita y así, subiría, abriría la puerta y sin mediar palabra nos besaríamos. Él decía que por aliviar tensiones. Yo lo veía algo muy divertido.

 Así lo hice. Abrí la puerta y comenzó ha acercarse a mí desde el fondo de la habitación. Ambos, sonreíamos en plan “ya sabemos lo que toca” y nos besamos, primero un beso casto y luego uno más largo y apasionado hasta que nos entró la risa por lo curioso de la situación. Era difícil seguir besándose a carcajadas, pero lo cierto, es que no hubo ni un mínimo de tensión durante la cita y se convirtió en una historia que recordar.

La vida es un juego y hacerla divertida es cosa tuya y mía.

puoa4dh

Vivamos una Girlfriend Experience, escríbeme: citaconmarta@gmail.com

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