Secretos de cafetería

Lo especial de ser escort es que, cuando nadie mira, puedes sacar tu personaje a pasear.

Llevo unos meses tan abducida por mi trabajo que sólo me he dado el capricho de quedar con mis amantes favoritos. Ni una persona nueva. Nada. Lo cierto es que es un lujazo estar con ellos, solo que, no me gusta vivir sin la adrenalina de las nuevas citas. Así que una tarde tras salir del despacho, me duché y me vestí para matar… (Ay! qué traviesa!)

Es fácil, sólo se trata de ir a la cafetería de un hotel, pedir un vino blanco y estar receptiva a las miradas.

Él llego un rato después que yo, con un maletín en el que guardaba su portátil y con gesto cansado. Claramente no había sido el mejor de sus días. Pensé que seguramente podríamos cambiar eso, sólo tenía que mirarme y responder a mi sonrisa.

Hablaba por teléfono con voz suave (imagino que con su mujer, ya que pude ver su alianza), rondaba los cuarenta y algo y pidió un Gin Tonic. Todo correcto.

La cafetería estaba concurrida pero yo llevaba un vestido blanco, así que no tardó demasiado en verme y sonreirme. Comencé a tocarme el pelo, acariciarme como si no me diera cuenta… ya sabes, lo de la seducción. Colgó el teléfono y nos respondimos a un gesto que perfectamente podría significar “menuda conversación más larga” o “venga! ya tenemos excusita para follar”.

El caso es que se acercó (me encantan los valientes) y comenzamos a hablar como si nos conociéramos. La pregunta de si me alojaba en el hotel no tardo en llegar y la respuesta que tenía preparada, tampoco: “No. He venido porque me apetece pasar un rato de placer y morbo con un desconocido atractivo. Sin complicaciones” Se sorprendió pero siguió el juego.

– Entonces creo que vamos por buen camino.- Dijo con la cara iluminada.

+ Mi morbo incluye cobrar por ese encuentro.

Se sorprendió aún más, bebió un sorbo de su Gin y me volvió a mirar.

– ¿Hablas en serio?

+ Totalmente.

Fue raro, pero excitante. Le entraron unas ganas locas de subir a la habitación. Supongo que le alegró saber que podía ahorrarse todos los preámbulos, incluso un posible rechazo.

No nos preguntamos nuestros nombres, no hacía falta porque esta historia era tan buena, que sólo nos la permitiríamos una vez. Esa vez.

Habitación 306. Tarifa habitual. Más vino. Lencería. Sexo. Aplauso. Telón.

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la historia

Hay decisiones que se toman porque aunque aunque hay otras mejores a los ojos de la ética moral de otras personas, sin duda, no son las más acertadas para ti. Como ser chica de compañía, por ejemplo.

Ahí estaba esa chica, con su vida “normal”, de trabajo bien considerado y de novio exitoso, con proyecto de boda incluido.

Esa chica se enteró de que su novio le había sido infiel y que se había roto el acuerdo de lealtad que tenían. Dejó la relación sin miramientos. Se mudó de casa y comenzó de cero.

Esa chica no cumplió con las exigencias de su trabajo durante los meses siguientes. No hay excusa para esto en el mundo adulto, aunque si la hubiera, la falta de enfoque, concentración y tristeza, habría sido la suya. La despidieron.

Rápidamente encontró de nuevo un trabajo, aunque con unas condiciones que en este momento no aceptaría, pero aceptó.

Siempre le había gustado el sexo y sentirse deseada. Siempre le gustó lo prohibido, vivir cosas diferentes, guardar secretos y más si son propios. Siempre le gustó la excitación y dar luz a la oscuridad. Siempre le apasionó leer anuncios clasificados en el periódico y en internet. Le gustaba ver porno a diario. Le gustaba ser discreta y dejar su parte más sexy para la intimidad.

No le costó tomar la decisión de publicar su primer anuncio, ni de crear un blog y un personaje, tampoco le costó acostarse con su primer cliente. O puede que sí.

Se prometió a sí misma sólo quedar con hombres que le hicieran sentir entre algodones y también se prometió hacerles sentir igual. Es complicado que ella rompa una promesa y menos, cuando el resultado de ésta le aporta felicidad. Sabía que lo que ella podía ofrecer, en el mundo de las citas prepago era bastante diferente a lo ofertado, pero también sabía que era lo único de la experiencia que realmente podría interesarle.

Ha pasado tiempo y muchas cosas. Nunca se ha arrepentido de la decisión que tomó. Ella es feliz y hace feliz a las personas con las que comparte su tiempo, sus citas.

De eso se trata. Siempre.

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Primeras citas

Hacía mucho que no le cogía la mano a una desconocida, al menos, eso me dijo, y le creí. Lo hizo tímidamente mientras cenábamos, en un restaurante íntimo, de los que nos gustan para una primera cita.

Hablamos de cine, de series, de política, de él, de mí, de la vida, de nuestros sueños e ideales… Era fácil encontrar puntos comunes, siempre lo es con personas inteligentes y que están a favor de pasar una gran noche.

No sé exactamente en qué punto, quizá durante la última copa de vino, quizá ya en los cafés, sacó una cajita de un bolsillo de color  turquesa con un lazo blanco. ¿Era Tiffany?, sí, claramente era una pulsera de la joyería favorita de cualquier mujer. Me fascinó el detalle y le dije que me pidiese algo, que jugáramos un poco.

Pensó unos segundos y me dio la tarjeta de la habitación, se alojaba en el hotel de al lado. Me pidió que fuese a la habitación y que tenía 15 minutos de tiempo para sorprenderle. Le sonreí. Me gustó. Estaba deseando.

Subí rauda y veloz, me puse un body de encaje que llevaba guardado en el bolso, me alboroté el pelo para darle volumen, me coloqué las medias de blonda, adecué la iluminación de la habitación y le esperé sentada en una butaca junto a la cama. Abrió la puerta, me miró, sonrió y comenzamos a besarnos, supongo que ya habíamos hablado suficiente y se habían generado intensas ganas de comernos enteros, sin miramientos.

Después, tumbados en la cama, desnudos y abrazados, ambos mirábamos hacia no sé dónde, cada cual con sus pensamientos y disfrutando del momento. Son momentos de silencio y de sentir. Fue él quién lo rompió y sólo me dijo un significativo (muy significativo) “gracias” seguido de un beso.

Esta mañana, hoy, desde esta ventana, sólo puedo decirle lo mismo. GRACIAS.

senssual

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