la historia

Hay decisiones que se toman porque aunque aunque hay otras mejores a los ojos de la ética moral de otras personas, sin duda, no son las más acertadas para ti. Como ser chica de compañía, por ejemplo.

Ahí estaba esa chica, con su vida “normal”, de trabajo bien considerado y de novio exitoso, con proyecto de boda incluido.

Esa chica se enteró de que su novio le había sido infiel y que se había roto el acuerdo de lealtad que tenían. Dejó la relación sin miramientos. Se mudó de casa y comenzó de cero.

Esa chica no cumplió con las exigencias de su trabajo durante los meses siguientes. No hay excusa para esto en el mundo adulto, aunque si la hubiera, la falta de enfoque, concentración y tristeza, habría sido la suya. La despidieron.

Rápidamente encontró de nuevo un trabajo, aunque con unas condiciones que en este momento no aceptaría, pero aceptó.

Siempre le había gustado el sexo y sentirse deseada. Siempre le gustó lo prohibido, vivir cosas diferentes, guardar secretos y más si son propios. Siempre le gustó la excitación y dar luz a la oscuridad. Siempre le apasionó leer anuncios clasificados en el periódico y en internet. Le gustaba ver porno a diario. Le gustaba ser discreta y dejar su parte más sexy para la intimidad.

No le costó tomar la decisión de publicar su primer anuncio, ni de crear un blog y un personaje, tampoco le costó acostarse con su primer cliente. O puede que sí.

Se prometió a sí misma sólo quedar con hombres que le hicieran sentir entre algodones y también se prometió hacerles sentir igual. Es complicado que ella rompa una promesa y menos, cuando el resultado de ésta le aporta felicidad. Sabía que lo que ella podía ofrecer, en el mundo de las citas prepago era bastante diferente a lo ofertado, pero también sabía que era lo único de la experiencia que realmente podría interesarle.

Ha pasado tiempo y muchas cosas. Nunca se ha arrepentido de la decisión que tomó. Ella es feliz y hace feliz a las personas con las que comparte su tiempo, sus citas.

De eso se trata. Siempre.

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Por qué repetir con un cliente

Lo que nos hace repetir sexualmente con una persona es lo bien que hace que nos sintamos a su lado. Fin.

No se trata de ser un Dios del sexo, ni de ser el doble en las escenas de acción de Hugh Jackman, ni de ser el heredero de la corona de Escocia… bueno, ya me has entendido.  Se trata de algo tan sencillo y tan genuino, como hacer que la persona que tenemos a nuestro lado se sienta la más importante del universo.

Sinceramente, nunca he repetido con un amante de pago con quien no haya tenido esa sensación. Soy así de rarita. Digamos que para mí eso es la GENEROSIDAD y yo la desbordo, por lo tanto, necesito que las personas que compartan momentos de pasión conmigo, hagan lo propio. Entiendo que quien no goza de generosidad como una de sus cualidades principales, suele tener bastantes aspectos en su personalidad con los que no comulgo, por lo que, mejor no perder tiempo ni energía.

Hacer que tu amante sea la persona más importante, que tenga toda tu atención, cariño y pasión es algo que siempre es bien recibido. Algo que hace que la otra persona desee volver a verte y se encienda la inspiración para corresponder a esas atenciones. Es una ley exacta.

Follar está bien, pero vivir una experiencia como las que a mí me gusta vivir con mis amantes, te aseguro que es otra película.

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Tú que estuviste aquí

 Cuando pienso en escribir un nuevo post, valoro qué es lo que más me apetece contar en ese momento. Que si una reflexión, una fantasía, una historia que cabree a gente demasiado sensible… o una cita concreta, con un amante determinado. Últimamente me he vuelto mucho más escrupulosa en contar mis citas en el blog. A pesar de (EVIDENTEMENTE) no dar datos que puedan comprometer a nadie, sí creo que es una intimidad que no me apetece compartir con todos los ojos curiosos que se pasean por aquí diariamente.

 Supongo que para llegar a sentirme cómoda relatando alguna cita, debe haber pasado un tiempo prudencial, como cuando hacemos bromas sobre alguna desgracia.

 Hoy me he sentado frente al ordenador y se han agolpado los  recuerdos de las personas que han estado en mi vida, que han formado parte de esta aventura, que nos citábamos periódicamente y… por lo que sea, ya no están llevan tiempo sin estar. Amantes con los que he conectado y nos hemos acompañado durante un tiempo suficiente como para que ahora les esté recordando.

 Esas personas, sus motivaciones, sus vidas, sus prioridades… yo qué sé, lo que sea. El caso es que, aunque siempre nos recordemos con amor (sí, sí, he dicho amor y se de lo que hablo) nuestro tiempo dejó paso a otras vivencias, a otras personas, a otras circunstancias en las que verse ya no toca.

 Da penita, no lo neguemos, pero son las reglas del juego.

 A día de hoy, a quien ya no está pero estuvo, sólo puedo agradecer por la sonrisa que me despierta su recuerdo y el pellizquito en el corazón.

Es bonito recordar así, con emoción, con piel y con verdad.

 ¡Feliz día!

martaescortmadrid9

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